06

Abr

2026

Cada 7 de abril conmemoramos el Día Mundial de la Salud, que nos recuerda la importancia de la salud como derecho humano, establecido en la Constitución de la Organización Mundial de la Salud, en 1948.

Por John Azurin Salazar. 06 abril, 2026.

Foto: ANDINA.

Este año, la efeméride se celebra bajo el lema “Juntos por la salud. Apoyemos la ciencia”, para destacar el papel esencial de la ciencia como pilar para enfrentar los desafíos actuales de la salud global, especialmente, en un contexto marcado por la desinformación. Este día se pone en valor la necesidad de fortalecer políticas sanitarias basadas en evidencia científica y en la cooperación internacional, con el objetivo de garantizar una atención de calidad, equitativa, accesible y con cobertura para todas las personas, en cualquier lugar del mundo.

Durante todo este año, se resaltará el enfoque de “Una salud”, que reconoce la interdependencia entre la salud humana, animal, vegetal y del planeta, promoviendo sistemas de salud más resilientes y sostenibles. Asimismo, se celebrará los avances científicos y la colaboración multilateral que permiten transformar el conocimiento en acciones concretas.

La iniciativa es un llamado a gobiernos, científicos, trabajadores de la salud, aliados estratégicos y a la ciudadanía a apoyar la ciencia mediante la adopción de decisiones informadas, basadas en hechos y orientaciones científicas; así como a reconstruir la confianza en la ciencia y en la salud pública. Asimismo, promueve el impulso de soluciones sustentadas en la evidencia científica, como fundamento para avanzar hacia un futuro más saludable.

La salud podrá ser considerada, verdaderamente, un derecho fundamental cuando toda la población esté cubierta por un sistema adecuado, con un financiamiento suficiente, organizado y orientado a ofrecer servicios de calidad. En ese escenario, todas las personas estarían protegidas frente a los problemas financieros derivados de la enfermedad: nadie que necesite atención médica vería comprometida su estabilidad económica ni perdería su vivienda o se vería obligado a renunciar a la atención por no poder asumir su costo.

El llamado global es claro: construir sistemas de salud basados en la ciencia, la cooperación y la equidad. El Perú cuenta con las herramientas necesarias para avanzar en ese camino; ahora es el momento de transformar la evidencia en acción, fortalecer la salud pública y garantizar que todas las personas, sin importar donde vivan o su condición económica, tengan acceso a una vida saludable y digna.

Desde la academia, la universidad desempeña un rol fundamental en la formación adecuada de los recursos humanos en salud, en concordancia con una de las funciones esenciales de la salud pública (FESP 6). Este compromiso no recae únicamente en el Estado o en las instituciones, sino que, la salud pública es una responsabilidad compartida.

Cada persona puede contribuir aprendiendo de manera continua, practicando hábitos saludables y compartiendo ese conocimiento en el hogar, en el lugar de trabajo y en la comunidad. Esta visión coincide plenamente con el lema de la Universidad de Piura: “mejores personas, mejores profesionales”.

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